Música y memoria auditiva en la vejez

Escuchar música puede mejorar la capacidad de aprendizaje y comunicación. Nos ayuda a estar de buen humor y mejora nuestra concentración.

Hasta ahora todos sabíamos que aprender a tocar un instrumento aporta beneficios tanto a niños como  adultos, pero recientemente se ha demostrado que puede ayudar a identificar y relacionar sonidos en la vejez , aumentando la capacidad de nuestra memoria auditiva.

El proceso del deterioro de las funciones más importantes relacionadas con la edad, tales como memoria auditiva y la capacidad de oir y mantener una conversación en ambientes ruidosos, parece ralentizarse en aquellas personas que durante toda su vida se han dedicado a tocar algún instrumento. La clave podría estar en que con la música se activan distintas partes del cerebro que intervienen en la actividad descodificadora de mensajes. Estas zonas se entrenan por decirlo de algún modo y permiten retrasar los efectos nocivos del deterioro cognitivo.

La experiencia musical aporta plasticidad cerebral, agudeza mental y por lo tanto mejora la capacidad del cerebro para adaptarse a reconocer  sonidos entre el ruido.

Cabe destacar que las actividades en las que intervienen música y movimientos rítmicos, como el baile, nos ayudan a mejorar el equilibrio y aportan una mayor capacidad de sentirse útiles  , traduciéndose en una mejora en la calidad de vida de estas personas.