El Mercurio es un metal pesado y tóxico y es extremadamente perjudicial para nuestro medio ambiente.Una manera de que el Mercurio entre en contacto en el medio ambiente es a través de las pilas arrojadas a la basura convencional.
Con el tiempo estas baterías comenzarán con una desgasificación del mercurio interior, pudiéndose filtrar en el suelo y contaminar así agua y arroyos potables. La fauna también puede acabar contaminada.

Entre los efectos más nocivos parta la salud:
El mercurio es un posible cancerígeno y es bioacumulable. Una alta exposición puede dañar el cerebro, los riñones y a un feto, provocando retraso mental, en el andar o el habla, falta de coordinación, ceguera y convulsiones. El mercurio que se emite en los basureros contamina el agua y la tierra, con lo que puede llegar a la comida pues se acumula en los tejidos de peces.

Responsabilidad individual
Cada uno de nosotros debemos cambiar nuestros hábitos para consumir de manera ambientalmente responsable:
-No incinerar ni permitir la incineración de baterías, la liberación de gases tóxicos que van a la atmósfera es un gran peligro.
-No tirar las baterías junto a la basura común, por desagües, fregaderos, a la calle, en el campo al río o mar.
Nunca enterrarlas.
-Exigir depósitos adecuados para deshacernos de las baterías cuando ya no las usemos.