El 15 % de los españoles mayores de 18 años tiene problemas de audición o sufren pérdidas auditivas, y muchos de ellos no son conscientes de dichos problemas, según un informe elaborado por el Grupo Empresarial Audiológico (GEA).
Los más afectados son los mayores de 55 años. Por ejemplo, el 20 % de las personas mayores de esta edad padecen deficiencia auditiva y a medida que se cumple años, este porcentaje va creciendo. El 1,7 % del total de la población española utiliza audífonos, centrándose la mayoría de la muestra en personas de edad más avanzada.
Según datos del informe citado, las comunidades más envejecidas son las que potencialmente tienen más personas con problemas de audición. Destacan Cataluña, Castila y León, País Vasco, Galicia o Castilla-La Mancha. Sin embargo, a pesar de ser las comunidades que superan la media nacional en edad, no significa que sea en las que se utilice más el audífono.
Respecto al resultado por sexos, no existen factores que determinan si los problemas de pérdida auditiva afectan más a mujeres que a hombres, pero sí es cierto que la longevidad es mayor en el sexo femenino y por ello quizá tengan el porcentaje más alto. Como contrapartida, la exposición al ruido y accidentes es más proclive a darse en el sexo masculino por el entorno laboral en determinados puestos de trabajo más accesibles a este colectivo.
Existen dos tipos de causas de la pérdida de la audición, las causas congénitas y las adquiridas. En España la proporción de ellas es de 60-40, gracias a que la prevención ha ido adquiriendo más importancia a la hora de evitar posibles problemas.
Las causas congénitas se dan tanto en el momento del nacimiento como poco tiempo después y se deben a factores hereditarios o bien a complicaciones durante el embarazo o durante el parto. Algunas de ellas son la rubeola materna, el bajo peso al nacer, la falta de oxígeno en el parto, el uso inadecuado de medicamentos durante el embarazo o la ictericia grave durante el periodo neonatal.
Las causas adquiridas provocan la pérdida de audición a cualquier edad. Las principales son las enfermedades infecciosas como la meningitis, el sarampión y la paroditis, las infecciones crónicas de oído, la presencia de líquido en el oído, los traumatismos craneoencefálicos, la prolongada exposición a ruido excesivo, la utilización de auriculares a volumen elevado, el envejecimiento o la obstrucción del conducto auditivo por cerumen o cuerpos extraños.